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lunes, 5 de diciembre de 2011

¿Quién ha conseguido hacer pompas con jabón sin glicerina? (Who has managed to do without glycerin soap bubbles?)

En éste momento, estoy pensando en las pompas de jabón.  Cualquiera que en los últimos meses haya disfrutado de Ferias con niños se habrá preguntado qué tiene el líquido de las pompas de jabón que venden los chinos.  ¿Cómo se pueden conseguir tantas pompas y tan grandes, tan vistosas y tan resistentes?  ¡Estos chinos!  Yo debo haber sido de las, no pocas, que, con gran curiosidad sobre la materia, he investigado en internet, a través de buscadores, foros, blogs, etc, sobre el kit de la cuestión.  El porqué el jabón que yo utilizo no ofrece las mismas prestaciones que el líquido que venden los chinos si antiguamente, además, no teníamos chinos cerca que nos lo vendieran y, aún así, todos jugábamos con pompas de jabón.
La respuesta a mi incógnita prometo dárosla, no antes de contaros una historia, como es de recibo en este blog (cuentacuentos-storytelling).  Porque en esta ocasión, me dirijo, principalmente, a quienes, desde la distancia de la PROFESIÓN PERIODÍSTICA, a través de las #redessociales, y como consecuencia del debate generado por la entrada en el blog de David Jiménez bajo el título: “Putas y periodistas” (http://davidjimenezblog.com/2011/12/01/putas-y-periodistas/), en el preámbulo de los premios #ondas 2011, quieren saber y se presentan, en el twitter, interesados por ejercer de periodistas detrás de #gratisnotrabajo, igual que yo pretendo hacer pompas con jabón que no sea de los chinos. 
En los años en los que yo empecé, el debate no alcanzaba tales cotas de agravio, deshonra, perjuicio ¿quién iba comparar a los periodistas con las putas?  También es verdad que, hoy en día, entendemos la prostitución desde una visión mucho más amplia y sin tantos tapujos.  En aquellos tiempos, el debate surgía en el seno de las prácticas en empresas.  Pues bien, en un tiempo en el que los estudiantes, o recién graduados, se ofrecían a las empresas para realizar sus prácticas allí y, así, adquirir competencias, contactos y experiencia (tendencia heredada, posiblemente, de la industria cinematográfica y comparable a los llamados “meritorios” del celuloide) yo hice prácticas en empresas, de las de dos tipos: gestionadas por convenios y sin ellos.
La consecuencia de las primeras fueron contratos en RTVA y RTVE, de las segundas, lo resumo brevemente.  Me ocurrió en una productora audiovisual: me llamaron ellos para ofrecerme un contrato de sustitución de un compañero que dejaba la empresa.  En lugar de período de prueba, por el contrato, tenía que asumir yo el bagaje de mis inicios.  Aquél compañero me enseñó lo que él hacía en la empresa.  Mi carácter emprendedor me llevó a proponer, documentar y crear una propuesta de programa para un segundo canal, nacido en aquellos tiempos, de la Televisión Autonómica del lugar.  El mérito no fue sólo mío: fue un trabajo en equipo.  La única que estaba en prácticas era yo, pero participaron un realizador más un compañero cámara-montador, así como, conductor de la furgoneta de la empresa, sendos contratos basura. 
Después de varias semanas en prácticas, de haber desarrollado las funciones en sustitución del que ocupaba ese lugar, pero contratado, de haber presentado la propuesta de programa y habiendo sido aceptada, el dueño de dicha productora, pretendía que ese mismo equipo asumiera el volumen de trabajo actual más el que generaría el desarrollo del programa, por supuesto, en mi caso en prácticas… creo que estaba realmente contento conmigo.  Con toda la dulzura que me caracteriza le plantee que ya el equipo trabajaba de 9:00 a 19:00 horas, con hora para comer, y, en ocasiones, ampliaban su horario hasta las 3 y 4 de la madrugada para finalizar el trabajo publicitario, básicamente, al que se dedicaba la empresa, hasta entonces y, en la propuesta del programa aceptado por la televisión autonómica, se contemplaba la contratación de nuevo personal: tuve por respuesta la sonrisa más déspota que nadie me ha regalado nunca.  Seguidamente, al conocer mis intensiones de dejar las prácticas, me amenazó con que en el sector todos nos conocíamos y las recomendaciones tenían mucho valor, a la par que la reputación, en las nuevas redes sociales.  Aún así, me fui. 
No sé cómo se sienten las putas pero abandonar ese proyecto, reconocer mi error al prestarme para esas prácticas y, generosamente, ofrecer lo mejor de mí, me hizo sentir mucho dolor.  Tanto fue así que, mi padre, sorprendentemente para toda la familia, especialmente para mí, porque nunca se prodigó en halagos, me llamó para mostrarme lo valiente que había sido en tomar la decisión de abandonar; desde que nacemos nos enseñan a pelear para ganar, con suerte, a caer y a levantarte, pero nunca abandonar.
Pues bien, tuve mi recompensa: me llamaron para trabajar con un contrato de sustitución en la televisión autonómica.  A los pocos meses, en TVE.  Soy nacida de las prácticas, las de empresa y las que le dan nombre al trabajo gratuito.  Éste es el debate que polarizaba a los compañeros, en aquél tiempo.  Cuento lo que he vivido y cada cual que saque sus propias conclusiones.  Yo, al igual que vosotros, me pregunté cómo se inspecciona el cumplimiento fiel de los convenios de colaboración entre las productoras audiovisuales y las televisiones, en este caso, públicas.  ¿Cuáles son los mecanismos de control del presupuesto aceptado y pagado por la pública a las empresas privadas?  Me hice muchas preguntas, reconozco, al ver la emisión del programa en cuya propuesta yo había empujado mientras le trabajaba gratis a ese estafador, estafador social y de todos.  A sabiendas, encima, del beneficio económico y profesional que él estaba obteniendo a costa de dos contratos basura y otros tantos en “prácticas”, mientras en el convenio figuraba más de una decena de contratos con condiciones laborales bajo convenio colectivo de la autonómica.
Una vez en la empresa pública, encontré de todo.  Me manifiesto defensora de la televisión pública como garante única del derecho constitucional de los españoles al libre acceso a la información veraz, plural, bla, bla, bla… Lo que se recriminan unos políticos a otros cada vez que se cambian el bastón de mando.  Me manifiesto defensora, decía, porque supone el único espacio en el universo profesional del periodismo gestionado en pro de dichas premisas, y no con fines empresariales, de consumo y/o poder mediático, como constructores de “la opinión pública”.  Es el único espacio, en el que un profesional puede y debe negarse a firmar algo que considere contrario a ese derecho reconocido en nuestra Constitución Española, cuyos contextos conviene, e invito a, recordar de vez en cuando (http://noticias.juridicas.com/articulos/00-Generalidades/200703-5102003278491354578.html)
No voy a esconder lo negativo, de las prácticas para la empresa pública, recuerdo algún sindicalista que, en las fiestas de despedida, ofrecía drogas y contratos a las becarias a cambio de favores sexuales, era sobradamente conocido entre los compañeros.  En mi caso, desconozco por qué no me los ofreció a mí pero en ningún momento me puso en dicha tesitura.  Alguna compañera cotilleaba con dicho anécdota, no obstante.  Si alguien me pregunta por los sindicatos: me afilié a uno, pocos días antes de su período electoral, cuando se juegan la posición a ocupar.  Me afilié porque consideré que, en todas las circunstancias, me informaron del plus que, sin obligación, le regalaba a la empresa: cambios de turnos, ampliación desmesurada de jornadas, resolución de marrones que otros escurrían en mi favor, polivalencia en áreas fuera de las establecidas en mi contrato, así como, contraer responsabilidad superior a mi categoría laboral.  Y la información nos hace libres para decidir ¿no es verdad?
En mi caso, fui muy pretendida por los distintos sindicatos existentes en aquellos años, posiblemente porque a mí me escuchaban el resto de contratados, en mí confiaban.  Me decidí no por las siglas sino por las personas que lo formaban.  No me prometieron nada ni me ofrecieron nada,  mas llegue a sentir que éramos un equipo, a veces, sin límites entre lo profesional y lo personal.  Si algo tiene que saber el interesado en la profesión sin conocerla es que, en ella, compartes vida y valores, como enviado especial a un conflicto bélico, transmitiendo terremotos, incendios y otras catástrofes o, sencillamente, informando sobre los derechos y deberes de los trabajadores en una empresa pública de televisión.
Formé grandes equipos: dentro de la empresa y fuera.  Se hicieron famosas las comidas que preparábamos en nuestros hogares, con una treintena de asistentes.  Encontré compañeros que compartieron conmigo todo, ellos sí que fueron generosos.  Incluso su soledad.  Otra gran verdad, en sombras, que oculta esta profesión es la falta de disponibilidad para vivir; la disponibilidad en su totalidad es entregada a la empresa, te la pague o no.  Me promocionaron en proyectos increíbles, de los que profesionalmente dejan huellas y me acompañaron en mis errores y en mis aciertos.  ¿Se puede pedir más?
Igual que me afilié a un sindicato exploré mil y un mundos que se presentaban ante mis ojos.  Las ofertas laborales diferían de mi formación académica así que invertí buena parte de mi retribución en la especialización.  Lo mismo hacía y deshacía maletas por trabajo que para presentar exámenes durante mis vacaciones.  Aposté muchas veces y, muchas veces, gané.  Conseguí, incluso, lo más difícil en este mercado: cambiar la reputación, la imagen de una marca, es el caso, de un municipio.  En muy poco tiempo, además, y sin apenas recursos.  A base de trabajo, esfuerzo, empeño.  Abanderada sin equipo, pero con mucha verdad.  ¿Quién desprecia el chocolate con churros y porras de Adolfo?  Pues eso.
También, no sé cómo expresarlo, digamos “colaboré” en la Agencia pública de noticias EFE como corresponsal de pueblos.  Aún guardo el carné.  Me pagaban seis euros por noticia y dos euros más si les gustaba la foto que enviaba.  El editor de la provincia era quien me solicitaba la información en cuestión y yo se la desarrollaba.  Ponía el equipo y el coche.  El director de la oficina, explícitamente, me recomendó que no me diera de alta de autónomo para rentabilizar el trabajo, pues en el ámbito periodístico así se hacían las cosas, me aseguró.  ¿Quién soy yo para dudar el conocimiento que tiene el director de EFE en Andalucía sobre el ámbito periodístico?  Nunca supe si se pagaban las noticias que se enviaban, que eran retransmitidas o aquellas compradas por los clientes de EFE.  Algo de descontrol debía haber porque siguieron mandándome facturas aún después de haberlo dejado.  Lo dejé porque me hizo falta un certificado de “colaboración” para acreditar experiencia en una bolsa de trabajo y me lo negaron en Madrid.
Para esa bolsa tampoco pude acreditar el tiempo que estuve al frente de un departamento de prensa de un Ayuntamiento de más de 40.000 habitantes.  Me repito: abanderada sin equipo, porque todo dependía de mí.  Resulta que mi contrato era de libre disposición.  Un nombramiento directo del Alcalde.  Mi jefe me pidió que lo admitiera para evitar los procedimientos estándar de contratación pública que, en definitiva, ralentizara mi contratación.  Mucho después supe que, ese Ayuntamiento, ya contaba con un periodista en nómina y cuando le pregunté por qué no hacía él ese trabajo desveló mi ingenuidad al recordarme que él estaba mucho más tranquilo con horario de 8:00 a 15:00 horas transcribiendo los plenos grabados.
Pues bien, este es el ejercicio del periodismo que yo conozco.  Esos son los escenarios, los actores, el guión.  Si fueron putas o periodistas, si lo fui yo, juzgadlo cada cual.  Pero que otros periodistas, ostenten el cargo que ostenten en estos momentos, no me vendan motos sin ruedas bajo el TT #notrabajogratis porque ese debate huele a rancio, huele a reclamo de un sillón todavía caliente.  El sillón que deja un libre designado a otro libre resignado del nuevo Presidente.  No soy mayor, más grande, más fuerte, con más confianza en mí y mis decisiones.  Y, como comentaba, un excompañero en el blog antes mencionado: ahora soy libre para trabajar de puta o de periodista. 
O, como se ha comentado en el facebook, en un supermercado o de comercial en cualquier ámbito.  Decidid vosotros si el periodismo no se ha convertido en el mercado de compra y venta de noticias, de reputación y limpieza en profundidad, de opinión pública.  ¿Dónde quiero llegar?  Donde estoy.  La respuesta a las pompas con jabón está en el titular. 
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Ri7-vnrJD3k
En resumen, van a por los periodistas y su sostén, los técnicos y colaboradores, a por los seguidores, a por un barco llamado INFORMACIÓN.  La herida está abierta, sagra, duele, mas me quedo con las ganas, las ganas de seguir intentándolo porque, a pesar de todo, estoy segura que ningún tiempo pasado fue mejor, todo lo contrario: hay tanto por hacer que, lo mejor está por venir y está en nuestras manos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Llegó el 11-11-11: fortuna o fracaso en campaña electoral.

Sólo ocurre cada cien años y por eso en días tales como este parece que despertamos los talentos desde esotéricos hasta numéricos.  Y, precisamente, de esto último mejor no hablar.  Es insano, deben contemplar algunos.  A veces no hay como volver a leer lo escrito una semana antes, o un mes, o un año, es una de las ventajas que ofrecen los blogs, para descubrir si enfocamos hacia un rumbo certero, incluso para evaluar aspectos acerca de nosotros mismos, así como, del mundo que nos rodea.
A estas alturas creo que todos consideramos al mundo que nos rodea determinante, antes, hace cien años, quizás, el entorno se entendía intrascendente para el futuro propio, hoy parece decisivo.  Lo cierto es que cuando leo que nuestra prima de riesgo alcanza los 400 puntos, en comparación con los 573 puntos alcanzados por el bono italiano, durante la pasada jornada, - lo que ha supuesto y presupone la despedida de Berlusconi de la presidencia Italiana-, me pregunto, si esto de la prima de riesgo en comparable al colesterol, que sube y sube, hasta que explota y nos deja en el recuerdo de familiares y amigos.  En el caso de los políticos, también en las hemerotecas y archivos varios.
Podemos dar por hecho que Berlusconi se retira a una de sus 40 casas y, probablemente, será sustituido por Mario Monti, según apuntan los cotilleos en las redes sociales, de la misma manera que, la semana pasada, señalaban a Lucas Papedemos para rescatar, por segunda vez, a Grecia para el euro, frente a las pretensiones democráticas del socialista Yorgos Papandreu de sacar a referéndum las adopción de las medidas económicas impuestas por Bruselas (a cambio de la condonación de la mitad de su deuda y su mantenimiento en la eurozona).  Una consulta delicada para los bancos alemanes y franceses a quienes los griegos le deben el dinero, que no son dos pesetas.  Ya nadie recuerda el jaque mate después de que se rompiera una pata del tablero.  Sin muchas explicaciones.
Tan sólo hay que ver el currículum de Lucas Papademos que vincula su trabajo al maquillaje de cuentas que se realizó en Grecia para alcanzar la incorporación del país Heleno a la Comunidad Europea (http://noticias.lainformacion.com/mundo/papademos-el-nuevo-primer-ministro-de-grecia-es-quien-metio-al-pais-heleno-en-el-euro_GpbGYOHibxXb4D21xhLav3/)
En esta ocasión no se mencionarán las cifras que alcanzan las deudas, no se trata de eso, un tema que requeriría un tratamiento más profundo y extenso.
Es en este punto, al que hemos llegado juntos, donde quiero centrar mi reflexión.  Porque estamos en campaña electoral y quiero ser consecuente con mi voto, del cual me hago responsable, orgullosa de ser demócrata.  El próximo 20 de noviembre ¿los españoles elegimos a nuestro presidente? Mi papeleta será útil para aquél que nos represente en Bruselas.    Porque no se me ha olvidado que los griegos también eligieron, por un procedimiento democrático a Papandreu y, asimismo, los italianos a Berlusconi.  ¿Cuánto de democrático ha tenido el procedimiento por el cual han sido reemplazados?  ¿Entramos en una comunidad llamada Europa, democrática, o todos estos acontecimientos destiñen rasgos de secta?
Puestos ya a patalear… ¿han sido los irlandeses, griegos, italianos, portugueses, quienes lo han hecho mal? o, será que, desde Bruselas no se están tomando las decisiones adecuadas, los enfoques correctos al problema.  ¿Tenemos los españoles opción de recoger el testigo dejado en otros años de bonanza, en aquellos en los que gobernó el Partido Popular-¿por qué no decirlo?, para cambiar el rumbo de este gran barco llamado Europa?  ¿Ese es el sentido de nuestro voto en estas elecciones? 
O, más bien, observando la situación económica en la que nos encontramos, el Presidente que elijamos no podrá más que acatar las tareas requeridas por mamá Merkel y papá Sarkozy, que tampoco es que vayan a una; en cuyo caso, el sentido común que le podemos dar a nuestro voto es hacia el Parlamento, no hacia el presidente.  Me pregunto, entonces, algo que no se ha preguntado en ninguna encuesta, que yo sepa: si los españoles queremos un Parlamento plural, multicolor, que, entre otras cosas, atienda a los rasgos diferenciadores que nos caracterizan –y que entre los políticos se entiendan (o se apañen, que es el sentimiento nacional que prolifera a mayor velocidad en las redes sociales)- o, por el contrario, preferimos un parlamento en blanco y negro.  Si bien es cierto que este rasgo se le atribuye al carácter de los españoles a lo largo de la historia.  Lo que en política es llamado bipartidismo.  Ningún candidato ha resuelto todavía esta cuestión.
Éste es el DEBATE en cuestiones de primer orden, pero muchos pensamos que hay otras cuestiones que también interesan, en general, a todos los Españoles.  Empezando por la salud.  Siempre se ha dicho que la salud es lo más importante: si tienes salud, tienes lo más importante.  Pero, ¿si no la tienes? En este aspecto, quiero compartir una anécdota de mi llegada a la Comunidad de Madrid el mes pasado.  De las primeras cosas que me hablaron, un votante cualquiera, trabajadora del sistema sanitario, lo cual es significativo.  Esta mujer, de cuarenta años aproximadamente, me puso en alerta sobre la privatización de la gestión de los centros sanitarios, al menos, los conocidos por ella en esta Comunidad.  Todo es mejorable, pero lo que ella me contó, no tiene justificación en el cielo ni en la tierra.
Por un lado, me cuestiono por qué tiene que ser más efectiva la gestión llevada por una empresa privada (que además, se le presupone beneficios por el hecho de serlo) que la gestión pública.  Lo único que reconozco en el último caso es que suele ser destinada a cargos políticos, gerentes, en cualquier caso, que por su trabajo cobran muchísimo y no siempre proceden con acierto provocando agujeros negros, sin fondo, en las partidas presupuestarias.  Siempre me he preguntado el porqué no se profesionaliza la gestión de los centros sanitarios, que sean los propios facultativos los que accedan a la dirección acreditando su voluntad y capacidad gestora, sin importar su vinculación con el partido de turno que gobierne –en un país bipartidista, creo que es un término acertado-.  No he sido yo la única que me lo he planteado.
Seguramente, en este caso, y por su juramento hipocrático, la prestación del servicio sanitario que se da en el Hospital de Valdemoro, por ejemplo, con gestión privada, según tengo entendido, no quedaría en entredicho.  ¿Es cierto que este Hospital es conocido como “la morgue”?.  Es cierto, que grandes profesionales, entre ellos de la Unidad de Oncología de dicho Centro han decidido marcharse a otros hospitales porque les prohibían prescribir exploraciones necesarias o tratamientos paliativos.  No voy asegurar en qué medida, pero, al menos yo, considero de una “gravedad extrema” que se rumoreen estas cosas, aunque no tuvieran fundamento… que, repito, son producto del análisis de un votante cualquiera con conocimiento de causa.
Me pregunto si la ética que nos va a gobernar se inclina por sacrificar a nuestros mayores, nuestros enfermos, nuestros discapacitados… a todo aquél que no engorde las arcas de la Seguridad Social, para ser más claros, o se le considera al margen del sistema.  ¿Hacia dónde dirigimos nuestra conciencia social, hacia  la jubilación y, seguidamente, cuanto más pronto mejor para las cuentas públicas, morirnos? –como tantos casos que conocemos todos.  Tengo en mi mente a uno ahora mismo.
Y sobre la educación… pilar fundamental para el desarrollo de las sociedades y de sus gentes y, un aspecto, en el que todos los candidatos coinciden que se debe reformar.  Además, elemento diferenciador entre Comunidades Autónomas.  Porque ese es otro aspecto que me gustaría se tratara con mayor claridad entre los candidatos.  Si en la Constitución se plantea que todos los españoles debemos ser tratados de la misma manera, por qué el nivel educativo varía entre unas Comunidades y otras; el nivel, no solamente, también la prestación de servicios educativos tan necesarios para la conciliación de la vida familiar; del bilingüismo y de las nuevas tecnologías que aspiramos todos para nuestros hijos, mejor no hablar.  ¿Por qué? Es posible que, como apuntaba Rosa Díez, en el informativo de LA PRIMERA de TVE, anoche, el modelo descentralizador, en estas cuestiones, no ha funcionado y sería provechoso que el Estado recuperara dichas competencias… Esto que parece tan lógico, por qué no lo llevan todos los programas presentados, por qué no se debate este punto, que además afecta al sistema sanitario, otro gran pilar.
Y, entrando en otro punto recogido en la Constitución, esencial, en mi caso, pero de gran importancia para todos los españoles, ¿cuál es la apuesta por la información, la pública?  La Constitución la recoge, los Estatutos de las Autonomías también, “la información y el derecho de acceso a la misma, es un derecho para los Españoles”, para todos.  La realidad es que desde hace un par de años venimos asistiendo a la operación más descarada de DESMANTELAMIENTO en primer lugar de la RTVE y, recientemente, de las televisiones autonómicas, a las que se les encargó hace muchos años, más en el caso de unas Comunidades que de otras, a destacar los valores de dicho territorio, en todos los ámbitos.  Otra vez, volvemos a la gestión política y a sus gestores, que nunca han dado cuenta de las cuentas, y en este caso reitero intencionadamente.  Exactamente igual que en el caso de las Cajas de Ahorro de las que tampoco se ha dado cuenta de sus cuentas, para quienes se ha realizado una importante inyección de dinero público recientemente.
He rescatado un artículo que asienta la conciencia general compartida, entiendo, de que los medios de comunicación han jugado un papel fundamental en los momentos cumbres de la historia en España.  La información ha sido clave, ha sido un valor, ha sido un instrumento.  ¿En qué la estamos convirtiendo? (http://www.elpais.com/articulo/opinion/periodismo/necesitamos/elpepuopi/20111108elpepiopi_4/Tes)

¿Qué planteamientos, en este tema, llevan los candidatos en sus maletines llenos de aspiraciones y de promesas?  ¿Por qué ningún periodista lo pregunta a cámara?  Mientras los ciudadanos reclaman honestidad y transparencia, en períodos electorales, más que nunca, la relación debería ser pública evitando malos entendidos y errores de interpretación de palabras que caen en sacos rotos, después de las elecciones -esta es otra de las ideas que se repite en las redes.  Reconozco que todos los ciudadanos no convenimos en pagar a una televisión pública, es verdad; sin embargo, todos asistimos, por ejemplo, a la denuncia pública del programa La Noria, emitido en prime time, por Tele5, esto quiere decir, una de las grandes apuestas de la Cadena; la denuncia ha sido por la selección de un entrevistado, no importa quién, lo importante es el hecho; de la misma manera, todos asistimos a la crítica permanente a los programas de cotilleos o de información rosa, por sus formas y el estilo que les caracteriza, por ejemplo.  Ahí están las urnas.  Todos tenemos derecho a decidir qué modelo de comunicación preferimos.  Pero ningún candidato nos lo explica, ni en debates, ni en mítines, siendo un derecho constitucional.  En uno, ni en el otro de los casos, en mítines o en programas televisivos, se equiparan los temas, uno a uno, se enfrentan, se debaten, o se hacen las preguntas adecuadas, a veces pienso que, los periodistas que entrevistan no tienen padres pensionistas, hijos estudiando, familiares enfermos, o miedo, mucho miedo de acabar en el paro en los próximos meses.
Una cosa es la gestión de la empresa periodística y, otra, el estilo de hacer periodismo, muy diferente en Europa que en Estados Unidos, como quedaba patente en un debate realizado en una televisión norteamericana durante la campaña electoral (http://www.elmundo.es/america/2011/11/10/estados_unidos/1320904485.html)
Pues bien, ha llegado el 11 del 11 del 11, el meridiano de la Campaña, y como muchos españoles, yo llevo un cupón de la ONCE.  Aseguro que aunque me tocara esta noche, u otro día, seguiría preocupada por todas estas cosas y todas estas cosas me las plantearía para emitir mi voto y, me gustaría que, no como periodista sino, como votante, alguno o todos los candidatos al Parlamento me las explicaran.  ¿No estamos en campaña? Aunque eligieran ellos formato, lugar y hora, antes del próximo 19 de noviembre, para poder escribirlo en mi blog.  Porque Cuentacuentos-Storytelling ya es leído, con tan sólo un mes de existencia, en parte de EEUU y Sudamérica, Europa y, en España.  No tiene que ser el mío, puede ser en otro blog con estas interrogantes, o en alguno de los debates planteados por grupos en las diferentes redes sociales.  Seguro el efecto viral que las caracteriza permitiría que todos accedieramos a ello.  Red de redes, de las cuales los políticos no han querido escapar, por inspiración propia, o como resultado del análisis de sus equipos de comunicación, expertos del marketing y de la comunicación, pagados a golpe de talonario.  Lo siento, pero en las redes y según mi opinión, todos los candidatos han perdido el debate.  No sé si influirá en el fracaso.  En cualquier caso, queda escrito y lo podrán leer la semana que viene, el mes que viene, el año que viene.



martes, 8 de noviembre de 2011

Rajoy gana EL AHORCADO (Rajoy wins THE HANGED)

EL AHORCADO es el novedoso formato televisivo que la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión decidió explotar anoche (The Hanged Man is the new television format that the Academy of Arts and Sciences decided to exploit the TV last night.)
No pensaba escribir acerca del debate porque no lo hubo.  Ocurre que he comentado tanto en las redes sociales de otras personas que me siento en la obligación para con mi propio blog. 
No puedo decir que me decepcionara porque intuía a lo que me exponía; lo cierto es que debatir es escuchar, plantear y argumentar planteamientos… para eso estaba el moderador, bueno, no lo sé muy bien, no le presté mucha atención, me resulto invisible.  Ambos candidatos se centraron en leer sus argumentos preparados previamente, por no recuerdo el número de asesores, contratados para tal fin, más la familia, los amigos y los espontáneos que le hayan aportado algo a sus discursos, discursos inconexos al fin y al cabo (Two candidates read previous speeches moderated marking a time-lost-, speeches made by professional cabinet of advisers, of which none was able to see that the result would be disjointed) candidate was invited: a blow to democracy) renamed his opponent. He called Rodríguez Zapatero. I wonder if we are to jokes or blunders in Spain. I wonder if some viewers changed their voting intentions following of the program. I wonder if this is all political offer now)
Y digo bien, ambos, porque el resto no fueron invitados.  Una cachetada sin mano a la democracia.  Si el programa, el debate, respondía a una necesidad nuestra, perdonen: ¿con quiénes creéis que estáis tratando?  Y básicamente esto resume el programa: tenemos audiencia, tenemos candidatos… habemus programa de televisión de la Academia.  Pero una televisión en blanco y negro, de otra época… la del franquismo.  Queréis saber del programa de cada candidato, leéroslo porque lo de anoche, sólo fue televisión (No other
Y no acabo sin explicar el motivo del título.  Dos candidatos: Rajoy y Rubalcaba, creo que se conocen desde hace ya tiempo.  En la primera parte del debate Rajoy confunde a Rubalcaba con Zapatero, llamándole Rodríguez, en más de una ocasión.  Llamadlo táctica retórica o como queráis siempre ha habido eruditos y creativos que adaptaban grandes palabras a lo que los comunes y sencillos mortales llamamos de otra manera.   Me pregunto si estamos para bromas o para desatinos en España.  Me pregunto si algún telespectador cambió su intención de voto a raíz del programa.  Me pregunto si a esto se reduce la oferta política (Rajoy
Me pregunto si la Academia esté haciendo un estudio sobre los efectos embrutecedores de la televisión (I wonder if it is possible that the Academy is doing a study on the brutalizing effects of television)